Comunicarnos sin decir palabras

Es muy difícil toparse con alguien que te brinde una ancha sonrisa y que no se la devuelvas o te abra los brazos de par en par y tú no repitas el gesto. Y es que hablar no es la única forma de comunicarse, pues los gestos, las expresiones del rostro, el comportamiento y la apariencia física forma parte de lo que llamamos: comunicación no verbal.

Cuando se habla de dominicanos se piensa en alegría, voz alta, baile, mucha energía y, sobre todo, mucho pero mucho movimiento de manos. Son más los movimientos que las palabras que decimos; los movimientos de la boca para señalar lugares son, sin duda, parte de nuestra cultura. Hemos desarrollado grandes habilidades cognitivas a través de la comunicación no verbal, ya que somos bastante creativos para idear nuevas formas de comunicación sin mencionar las palabras. Para nosotros es bastante sencillo reconocer el contexto de las expresiones sin decir nada.

La comunicación no verbal
En el país se bromea acerca de que el dominicano puede sobrevivir en cualquier lugar por la gran capacidad de adaptación y cómo absorbemos otras culturas. Según los estudios de Rizzolatti, Gallese y Fogassi a esto le llamamos “neuronas espejo”, las cuales se localizan en la corteza premotora y se activan cuando una persona mira a otra realizar una acción.

El lenguaje no verbal es la forma más primitiva de comunicación. No solo los gestos valen mil palabras, sino que hasta nuestro entorno nos comunica un mensaje, mensajes que empezamos a conocer, entender y utilizar a través de la vida.

“La comunicación no verbal es una forma de interacción silenciosa, espontánea, sincera y sin rodeos. Ilustra la verdad de las palabras pronunciadas al ser todos nuestros gestos un reflejo instintivo de nuestras reacciones que componen nuestra actitud mediante el envío de mensajes corporales continuos. De esta manera, nuestra envoltura carnal desvela con transparencia nuestras verdaderas pulsiones, emociones y sentimientos.” (Cabana, 2008, citado por Rodríguez y Hernández).